{"id":6728,"date":"2021-09-29T08:17:14","date_gmt":"2021-09-29T08:17:14","guid":{"rendered":"https:\/\/pofo.themezaa.com\/?p=6728"},"modified":"2023-05-22T21:46:44","modified_gmt":"2023-05-22T21:46:44","slug":"la-travesia-de-lo-humano-en-el-barrio-el-morro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/2021\/09\/29\/la-travesia-de-lo-humano-en-el-barrio-el-morro\/","title":{"rendered":"\u201cLa traves\u00eda\u201d de lo humano, en el barrio El Morro"},"content":{"rendered":"<section class=\"wpb-content-wrapper\"><section class=\"vc_row wpb_row vc_row-fluid  vc_custom_1507696989698\"><div class=\"wpb_column vc_column_container  col-xs-mobile-fullwidth\"><div class=\"vc_column-inner \"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"last-paragraph-no-margin\"><p style=\"text-align: justify;\">Sergio Mart\u00ednez Guti\u00e9rrez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lic. Trabajo Social<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mag. en Ciencias Sociales Aplicadas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entrenador de Waterpolo del Uni\u00f3n Morro<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encargado Patrimonial del Club Deportivo Uni\u00f3n Morro<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\u201cLa traves\u00eda\u201d de lo humano, en el barrio El Morro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar de los morrinos es hablar de tradiciones, de lo importante que es el reconocimiento a la historia, como un motor y factor que forj\u00f3 el barrio y a su gente. Un barrio de clase, de proletariado, de mujeres y hombres pobres que en una b\u00fasqueda permanente del bienestar, crean relaciones humanas que duran hasta el d\u00eda de hoy y que ser\u00e1n cuentos eternos en conversaciones cargadas de an\u00e9cdotas, cada vez que las y los morrinos y morrinas se encuentren o aparezca la pluma ligera de otro Patricio Riveros Olavarr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la pretensi\u00f3n del reconocimiento de lo que somos como barrio, en el deporte, en lo social y cultural, en lo pol\u00edtico, se ha levantado una incipiente conciencia de cierta \u201cmorrinidad\u201d (P.Rivera, S.Martinez, 2011). Ahora bien, lo que nos ha forjado, lo que se ha constituido en nuestra identidad, est\u00e1 cargada de silencios y omisiones de situaciones complejas, que a veces, es mejor no se\u00f1alar, y que tiene que ver con c\u00f3mo los sujetos enfrentamos los malestares de la vida, los malestares de una cultura que nos exige ser exitosos en todo, de un modelo de sociedad que se levanta de las relaci\u00f3n de explotaci\u00f3n ocurridas en el trabajo y que se repiten al interior del barrio, de las familias, en silencio y privadamente. Ha ocurrido, que a la explotaci\u00f3n capitalista, hubo sobrevivencia ribere\u00f1a y el deporte fue la consecuencia. Previo a la \u201cexplotaci\u00f3n del hombre por el hombre\u201d (C.Marx, 1844), hay una explotaci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre contra la mujer (S.Federici, 1965) y de los adultos hacia los ni\u00f1os. De esa relaci\u00f3n nadie quiere hablar, se oculta en un mar de narraciones, que se acomodan;<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>construyendo el pret\u00e9rito desde el presente, lo que se releva siempre ser\u00e1 lo bueno, poniendo como verdad algo que no es, pero que representa cierto anhelo moral de lo que se quiere que sea o haya sido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n de maltrato y violencia es algo que debe de ser hablado tambi\u00e9n, para no caer en reconocimientos rom\u00e1nticos de esa materialidad que golpea cotidianamente, y que est\u00e1 cargada de peleas, arrebatos suicidas, asaltos dom\u00e9sticos, asesinatos sexistas, tr\u00e1fico de drogas, abusos sexuales, desapariciones, etc., etc. nos forjamos desde eso tambi\u00e9n, pero no se habla, se oculta en una ceguera colectiva, en una negaci\u00f3n individual y en una sublimaci\u00f3n carnavalesca, que la pretendemos olvidar quem\u00e1ndolas con el rey momo en el d\u00eda del \u201centierro\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son estas relaciones de clase y de imposiciones de g\u00e9nero, las que tambi\u00e9n se pueden observar en nuestras calles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vida y Trabajo en el Mar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a toda esa realidad sabida por todos, pero omitida y escondida; como se esconden los pejesapos del \u201cIndio Huiro\u201d, tambi\u00e9n nos levantamos y la playa emerge, la mar emerge siempre en contradicci\u00f3n, hay un refr\u00e1n de los pescadores \u201cla mar nos da, la mar nos quita\u201d.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>De alguna manera nos forja en lo que somos, nos moldea en formas relacionales que muchas veces chocan con las necesidades familiares. Pero la playa nos apa\u00f1a, nos oculta de esos dramas, la llegada a la \u201cBellavista\u201d nos permite el giro necesario para continuar a pesar de cualquier dolor, la playa nos sirve a los morrinos hasta el d\u00eda de hoy, de ese soporte social y comunitario, para enfrentar las historias desgarradoras de maltrato, abuso y agresi\u00f3n que se pasean impunes hasta el d\u00eda de hoy, es el ant\u00eddoto que permite seguir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos hablar entonces con esta introducci\u00f3n de lo p\u00fablico y de lo privado, de las narraciones e historias que llenan nuestro \u201canecdotario barrial\u201d, de los personajes que aportaron sin saberlo, a una forma de ser y que luego en el deporte, llen\u00f3 las vitrinas del club de copas, medallas, galardones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este contexto donde hablar de los morrinos es hablar de la mar,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>de la playa, de sus bajer\u00edos, caletones y \u201cguatacas\u201d, de los atardeceres rojizos en d\u00edas de verano y las largas tardes bajo el sol, haciendo \u201cplayitas\u201d en la \u201cembancada\u201d, que se trag\u00f3 a m\u00e1s de un soldado conscripto, venido desde el sur de Chile a cumplir su servicio militar en el regimiento Salvo y que maravillados por sus oleajes, se dorm\u00edan en sus brazos. Es hablar de la bruma en d\u00edas de marejada, esa que se arrastra por las callejuelas Izaza, Souper y Bellavista. Es hablar de sus h\u00e9roes deportivos y de la identidad que nos protege.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Levantarse y bajar a la playa es el rito diario de todas y todos los del barrio, mirar su oleaje, la altura de la marea, hablar con otros, narrar historias, recordar a los que no est\u00e1n y disfrazar la desgracia proletaria con el humor, es un ant\u00eddoto muy com\u00fan como peligroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta postal hogare\u00f1a, \u201cEl pepito\u201d o solo \u201cpepito\u201d, se levanta intrigante oteando el horizonte buscando la mejor ola, se sumerge y se levanta entre \u201cchanchos\u201d que cruzan hasta la posa del dolores, llegando a la \u201cpiurita\u201d, donde quedaba la compa\u00f1\u00eda del alumbrado atendida por Don Roque, y donde Juan Guti\u00e9rrez \u201ccarigue\u201d, cruzaba nadando mariposa, hasta los turrones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anheladas tardeandantes que facilitaron la constituci\u00f3n de sujetos de mar, que so\u00f1aban con ser capitanes de nav\u00edos, o investigadores surcando el litoral, como esas expediciones Darwinianas, que nos dieron a conocer en todo el mundo. La fascinaci\u00f3n de estas costas y el desarrollo<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>de una protoindustra del \u201cguano\u201d, plata y el salitre jal\u00f3 con fuerza a otras expediciones, algunas quedaron para siempre atrapadas entre los huirales morrinos no dej\u00e1ndolas zarpar y que hoy Oscar Varela nos llama para contarnos sus historias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los morrinos decimos que somos buenos para el agua y que aprendemos a nadar antes que a caminar, destrezas y habilidades que nos pone como los mejores y esta expresi\u00f3n se recoge desde los primeros y m\u00e1s antiguos habitantes del sector. Una tensi\u00f3n dial\u00e9ctica que recorre la historia desde los transhumantes prehisp\u00e1nicos, changos, camanchacas, camanchangos y morrinos; todos con un elemento com\u00fan, se atrev\u00edan a entrar en las aguas costeras en balsas, a nado, buceando, a extraer mariscos y peces, a cazar lobos. Hoy como ayer, la gastronom\u00eda morrina est\u00e1 sostenida con los productos del mar, base central de nuestra<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>dieta y que hace que el Indio Huiro (el padre y el hijo), \u201cchato\u201d Pedro, Fredy Vergara, tito Ahumada, entre otros nos sigan invitando a los peroles en la roca, con esa cebolla bien picada, lenguas de erizos y cilantro,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>saboreando piures y almejas, sazonadas con lim\u00f3n y sal, hibridaci\u00f3n culinaria con los olores y sabores andinos, sin que falte una buena garrafa de vino, que apacigua la tarde que cae con el sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reflotan y se inventan recuerdos, el olvido se llena de deseos que lo legitiman como verdad y la imagen emerge: afirmados arriba de una \u201cc\u00e1mara\u201d de neum\u00e1ticos, utilizada como improvisada embarcaci\u00f3n \u201cvikinga\u201d, cruzando los dos r\u00edos que nos llevaban a una placida \u201cposa grande\u201d y de aqu\u00ed a la \u201cbellas\u201d, en una traves\u00eda de sue\u00f1os y haza\u00f1as de corsarios y piratas, como alguna vez me contara Le\u00f3n Echeverr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De seguro que la vida cotidiana con el entorno, determin\u00f3 materialmente los oficios que m\u00e1s se repet\u00edan entre los morrinos; buzos mariscadores, pescadores de orilla, cargadores portuarios, balseros, pescadores artesanales, le dieron una fisonom\u00eda de caleta al barrio, incluso en alguna \u00e9poca, se ve\u00eda las embarcaciones que eran calafateadas y remendadas sus redes por \u201cmamerto\u201d en las esquinas, lugar de encuentro, donde la tradici\u00f3n es empujada de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, las historias de Gustavo Ceballos y el sindicato de pescadores artesanales \u201cEl Morro\u201d cobran relevancia y vigencia de un pasado no muy lejano.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia Bolados, los hermanos Bosso, \u201ccoyo coyo\u201d, \u201cchino\u201d Ahumada, en la pesca artesanal, Ram\u00f3n Ross, Juan Guti\u00e9rrez, Mario Juantock, en la pesca Industrial, eran referentes de nuestro pasado caletero de un morro que ve\u00eda sin darse cuenta, como su fisonom\u00eda se llen\u00f3 de edificios. No fue posible continuar con esa prospera herencia, hoy solo rescatada en peque\u00f1os encuentros, donde nos juntamos los morrinos a dejar que pase sin prisa la tarde, para que llegue la placida noche, que nos obliga como bando militar a entrarnos en las casas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ribera morrina, fue y es lugar privilegiado para las creativas mentes infantiles, que alejados de las durezas de la sobrevivencia econ\u00f3mica, recorren sus posas, posones y recovecos, donde se esconde los pejesapos y cangrejos, hay sin duda una vuelta a los or\u00edgenes de esos primeros recolectores de caracoles, almejas, locos, erizos, lapas y piures. El territorio; sin lugar a dudas, aport\u00f3 en la constituci\u00f3n de los rasgos f\u00edsicos, los cuerpos fueron dot\u00e1ndose de capacidades de resistencia que los coloc\u00f3 por sobre otros con cierta facilidad. Otro elemento que se rescata de esta relaci\u00f3n permanente, es la exquisita dieta marina,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>los \u201cchupes\u201d, sudados de pescado, pescados fritos o al escabeche, o los picantes de locos de la Carmencita Miranda, son parte importante de lo que se constituye como base de las expresiones de identidad, que confluyen por ejemplo en el \u201cCarnaval\u201d, un pulm\u00f3n, un cuerpo que respira a ritmo de la costa y su mar inmensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disposici\u00f3n de productos playeros como los caracoles, llevarlos a la casa, cocerlos en una olla y luego sacarlos con ganchos de alfiler,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>concertaban a la familia para degustar esos exquisitos manjares, \u201cde la mar a su paladar\u201d, pero al calor de la degustaci\u00f3n se celebraba una de las tradiciones m\u00e1s importantes en la constituci\u00f3n de identidad, la transmisi\u00f3n oral de las historias. En esas conversaciones fuimos siendo de alguna manera, parte del nacimiento del barrio, del club y supimos de los campeones en futbol, basquetbol y conocimos a waterpolistas como \u201cBeto\u201d y Fredy<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Vergara, Le\u00f3n Echeverr\u00eda, Venancio Taberna, \u201cguagua\u201d Gallegos, Oscar Miranda, Eduardo Oyarse, Sixto Taberna, Pedro Espinoza, \u201cIndio\u201d Cesar y nadadores como Rosario Torres, Juan Guti\u00e9rrez, Malinarich, Abel Jofr\u00e9, Amancio y V\u00edctor Monardes, y tantos otros de una larga lista de destacados y destacadas deportistas. Supimos de haza\u00f1as como el triunfo logrado por el equipo iquique\u00f1o conformado mayoritariamente por morrinos que logr\u00f3 el campeonato nacional de nataci\u00f3n por equipo en la ciudad de Santiago el a\u00f1o 1961.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La playa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Playa Bellavista, el Balneario Bellavista, los Ba\u00f1os Bellavista, lugar de clase que fue compartida por todos, independiente de su posici\u00f3n social, raza, nacionalidad, g\u00e9nero o condici\u00f3n de salud mental. Un encuentro posible, solo en un Iquique sin dictadura y sin ZOFRI. En esas pasarelas de madera con olor a h\u00famedo de los ba\u00f1os \u201cBellavista\u201d, administrada por Mario Mart\u00ednez, se entrelazaron historias de romances clandestinos, amores rom\u00e1nticos que so\u00f1aron en armar pareja sin agresiones y sin violencia. A los sones de la m\u00fasica de la nueva ola, que sonaban en radios a pilas o en las \u201cchanchas\u201d,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>hicieron de la apacible vida de los 60s y 70s una \u00e9poca de oro, era el tiempo cuando a la playa se iba con camisa y pantal\u00f3n y donde los ba\u00f1os Bellavista se levantaban como lugar obligado de \u201cfiocas\u201d y \u201cpeinetas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El balneario Bellavista fue el resort mediterr\u00e1neo para los morrinos, las familias enteras se tomaban la playa en improvisados campamentos, toldos levantados con un par de palos, piolas y estacas y un fog\u00f3n que ayudaba la \u201cfritanga\u201d, mientras los mocetes desplegaban sus virtudes a la vista de las bellezas del barrio, eran tiempos donde no hab\u00edan salvavidas, eran los propios vecinos los que manten\u00edan la playa segura, que m\u00e1s seguro que estar en el morro, cuidado por h\u00e1biles nadadores y waterpolistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy es dif\u00edcil que los j\u00f3venes morrinos se imaginen esas tardes, un incendio y posterior marejada, termin\u00f3 por hacer desaparecer los \u201cba\u00f1os\u201d, la modernidad y la pesca indiscriminada cambi\u00f3 la fisonom\u00eda del litoral para siempre. Ya la \u201cchicora\u201d no se vara en la orilla, ya no hay tardes a la ca\u00edda del sol, donde un centenar de morrinos lanzaban sus chispas y anzuelos para sacar suculentas cabrillas y cabrillones, jureles y cabinzas a granel, que en un dos por tres desaparec\u00edan con la llegada del \u201cbrujo\u201d Barahona, personaje odiado y querido a la vez. Hoy en las tardes,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>la playa desprenden olor a parillas, mientras en \u201cpunta dos\u201d los muchachos del barrio, deslumbra con acrob\u00e1ticas maniobras, que los han llevado a los mejores escenarios del mundo sin temor y sin aflojar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ritos de iniciaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprender a nadar es un imperativo de morrinidad. La mayor\u00eda de los y las morrinas aprendimos a nadar a temprana edad en la playa, por medio de la costumbre, y no como se hace ahora con cursos de nataci\u00f3n pagados. Esta preparaci\u00f3n nos ayud\u00f3 para enfrentar los tumbos y el oleaje, de sumergirnos hasta los bancos de locos y ostiones que pocos conocen, es esa formaci\u00f3n para la lucha con el medio que ha levantado el car\u00e1cter de las<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>escuelas de nataci\u00f3n, waterpolo, serf y bodyboard a trav\u00e9s de toda la historia deportiva del barrio, no es posible otra forma, es un sello de morrinidad, \u201csin aflojar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no bastaba con aprender a nadar, a temprana edad; 8 o 9 a\u00f1os la primera prueba que hab\u00eda que sortear era llegar con la mar de llena a la cuadrada, (una roca de forma cuadrada que se encuentra a unos 5 metros de la orilla en la posa bellavista, que con la mar de llena, para los chicos m\u00e1s peque\u00f1os era toda una traves\u00eda). Luego y ya con las habilidades de haber superado el primer reto, se deb\u00eda de cruzar a nado desde la cuadrada hasta la \u201cpuntiaguda\u201d (roca en forma de punta que estaba a unos 10 metros de la orilla), esta primera parte de las pruebas terminaba con el reto mayor, cruzar de la puntiaguda al cable, tramo corto (4 metros) pero no menos peligroso, dado que ese tramo estaba justo en la boca de entrada a la posa, por lo tanto recib\u00eda toda la fuerza de la mar que ven\u00eda desde \u201cel pepito\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Dupouy, nos dice \u201choy recorro esos mismos lugares nadando con mar llena y el mismo tramo lo cubro en dos brazadas y me alegro de recobrar esos ojos de ni\u00f1o, que nos hac\u00edan mirar esos tramos como pruebas de riesgo vital\u201d, de alguna manera estas \u201chaza\u00f1as\u201d cristalizaron un car\u00e1cter, pero tambi\u00e9n una relaci\u00f3n amable con las aguas de esta playa. La mar nos acepta en tanto reconoce en nosotros sus hijos, los que por primera vez tocaron su abundante cabellera huiral deslumbr\u00e1ndose por su belleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Superada la primera parte, era hora de enfrentarse a la mar en su plenitud, pero para eso hab\u00eda que perfeccionar el nado. Los estilos se van acomodando por la pr\u00e1ctica, que dibuja el cuerpo por el rigor de los entrenamientos de Amancio Monardes o su padre, praxis de una \u00e9tica que nos puso en lo m\u00e1s alto del deporte acu\u00e1tico, legado que recorre la historia hasta nuestros d\u00edas. Con esa preparaci\u00f3n el reto ahora es rodear a nado los bajos, entrando en la posa Bellavista y saliendo en la Intendencia.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTodos los d\u00edas nos tir\u00e1bamos en c\u00e1mara, nos d\u00e1bamos la vuelta grande y una vez llegamos hasta Cavancha\u201d, cuenta Jaime Dupuoy, que junto a \u201cCare d\u00f3lar\u201d y otros se arriesgaban a esas largas traves\u00edas para acortar la tarde de esos d\u00edas del Iquique a\u00f1orado. F\u00e1cilmente,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>esto puede ser la antesala de la traves\u00eda a nado y sin aletas, que se realiza todos los veranos hace ya 40 a\u00f1o.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Traves\u00eda a nado desde cavancha<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Traves\u00eda a nado desde Cavancha al morro, naci\u00f3 de la mano de Manuel Belmar y su familia el a\u00f1o 1981(1), es una prueba especial, para todos y todas que alguna vez se han atrevido a cruzar los 2.600 mtrs. Esta traves\u00eda es la prueba arquet\u00edpica de las y los morrinos, realizarla nos titula, nos da el diploma, el reconocimiento formal, porque despu\u00e9s de todo, no es una prueba f\u00e1cil, debes hacerla enfrentando tus miedos, estar solo frente a la inmensidad de la mar, moldearte en sus vaivenes y corcoveos, respirar con el viento en contra, la briza suave peg\u00e1ndote de frente, pero luego el placer del control, y la alianza se concluye hasta la meta, hasta el final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros 200 metros son de aguantar, los amigos y familiares han quedado en la playa, est\u00e1n a la espera de que se despeje el grupo, que a lo lejos pareciera una \u201cguajeadera\u201d que se alza en brazadas fuertes y pataleo constante. Al dejar a tras los botes \u201ccavanchinos\u201d enfilamos para el morro, la orientaci\u00f3n debe ser precisa, ni muy a fuera, ni muy a la costa para que no te pille el oleaje, que para las traves\u00edas siempre sale a saludar a estas y estos intr\u00e9pidos nadadores de aguas abiertas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)La primera Traves\u00eda N\u00e1utica de cavancha al morro se realiz\u00f3 el a\u00f1o 1981, los ganadores fueron : Primer Lugar Juan Belmar, segundo lugar Abel Jofre y tercer lugar Sergio \u201cpejerrey\u201d Mart\u00ednez con tan solo 14 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cruzar Cavancha es algo f\u00e1cil, fuerza pura, a ritmo y buena respiraci\u00f3n, pero eso r\u00e1pidamente queda atr\u00e1s cuando aparecen las primeras<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>olas, \u201cpunta\u201d, \u201cmauro\u201d, \u201cHurraca\u201d, \u201cDon Bosco\u201d, nos desconocen y empujan, los bajos se levantan y nos miran con asombro, la brazada tiene que ser a\u00fan m\u00e1s fuerte y el pataleo debe ser alto, como cuando nadamos en la playa \u201clas torpederas\u201d en Valpara\u00edso (2) y Amancio Monardes nos marcaba el ritmo con una vara, como en tiempos de<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>romanos llamando a la embestida.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con tres partes de la carrera atr\u00e1s, nos enfrentamos a las olas m\u00e1s peligrosas de todo el tramo, a unos 400 metros de la piscina Godoy, emergen olas de hasta cuatro metros, la respiraci\u00f3n debe ser cada tres, para estar atentos a la hinchada de las<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>mares que se levantan juguetonas, es ahora cuando los morrinos marcamos diferencia, sorteando sobre las crestas de las olas el mejor<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>y m\u00e1s corto camino a la meta. La brazada es constante y profunda la respiraci\u00f3n marca el ritmo, pero ya tenemos a la amura la intendencia, bajamos la ola y nos sumergimos en el submarino, los brazos de los salvavidas preparan la entrada, pero para los morrinos el camino siempre es otro, por el bajo \u201csubmarino\u201d, hacia \u201ccacho paco\u201d, luego la corriente submarina se encarga del resto. Velocidad pura en los 300 metros finales, las \u00faltimas fuerzas y sin aflojar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A modo de conclusi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad el nombre del Club Uni\u00f3n Morro, est\u00e1 presente en torneos nacionales e internacionales, y han sido reconocidos muchos deportistas con nominaciones a selecciones nacionales en distintas disciplinas acu\u00e1ticas, para participar representando a Chile en torneos sudamericanos, Panamericanos y Mundiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Esa rigurosidad nos llev\u00f3 el a\u00f1o 1986 a levantarnos como los mejores en Chile en traves\u00edas de largo aliento, Juan Belmar, H\u00e9ctor Ahumada, Claudio Vega, Juan Carlos Huerta y Sergio Mart\u00ednez, nos consagramos campeones de Chile. Luego de este primer triunfo iquique\u00f1o,<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>se lograron exitosas traves\u00edas en tierras for\u00e1neas, ganando en Caldera, Concepci\u00f3n, Santiago, Arica, Antofagasta y Valpara\u00edso<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El equipo de waterpolo del club es la base de la selecci\u00f3n local, que ha logrado ocho (8) campeonatos consecutivos, disputado nueve finales y as\u00ed las viejas haza\u00f1as son cambiada por las nuevas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los hist\u00f3ricos nombres y apellidos se suman los de ahora, herederos que encarnan la tradici\u00f3n, Y\u00e1\u00f1ez, Carrero, Henr\u00edquez, Petersen, D\u00edaz, Busch, Fa\u00fandez, Belmar, Dupuoy, Mart\u00ednez, Berrios, S\u00e1nchez, Torres, Arancibia han paseado el nombre del Morro y lo han puesto en un lugar de privilegio a nivel nacional, siete de estos son seleccionados nacionales que ha defendido al pa\u00eds en dos sudamericanos, y por primera vez un morrino dirige la selecci\u00f3n chilena, de los sudamericanos de Mar de plata en Argentina y en Asunci\u00f3n Paraguay.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emerge un grupo de mujeres morrinas, que encarnan esa misma pasi\u00f3n, Doris Belmar, Maribel Vega, Ayleen Hurtado, y las m\u00e1s j\u00f3venes G\u00e9nesis y Miyarai nietas de Rosa Tan, Paula Soto y Eva Qui\u00f1ones, morrinas avecindadas en los distintos procesos de reestructuraci\u00f3n habitacional y que se empapan de las tradiciones, de sus gritos y deportes. Contar la historia desde las mujeres morrinas es una deuda que hay que resolver r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los morrinos somos campeones del mundo, ya lo sabe Yoshua Toledo y el grito se ha hecho canci\u00f3n. Hay una discusi\u00f3n de donde comenz\u00f3 el grito de Uni\u00f3n morro campe\u00f3n del mundo, Claudio Vega (Nadador de aguas abiertas, waterpolista, dirigente) se\u00f1ala que este grito emergi\u00f3 espont\u00e1neamente detr\u00e1s de las olas, a causa del termino del carnaval, luego de meter el mono quem\u00e1ndose. Ahora este grito, replica en los escenarios del barrio, se apodera de los pasacalles carnavalescos, de las tertulias en tarde enteras en la playa, en las finales contra nuestros archirrivales, \u201cUni\u00f3n Morro campe\u00f3n del mundo\u201d, g\u00fastele al que le guste.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Somos mar\u00edtimos, caleteros buenos para el agua, de seguro que s\u00ed, y cada a\u00f1o tratamos de omitir, olvidar, sublimar, disfrazados, emborrach\u00e1ndonos, carnavaleando entre chayas y globos de agua, la dureza de nuestras vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<\/div><div class=\"separator-line-horrizontal-full bg-extra-light-gray center-col pofo-separator  vc_custom_1507723650128\" style=\"background-color:#ededed; min-height: 1px; width: 100%;\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n<\/section>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Sergio Mart\u00ednez Guti\u00e9rrez Lic. Trabajo Social Mag. en Ciencias Sociales Aplicadas Entrenador de Waterpolo del Uni\u00f3n Morro Encargado Patrimonial del Club Deportivo Uni\u00f3n Morro \u201cLa traves\u00eda\u201d de lo humano, en el barrio El Morro Introducci\u00f3n Hablar de los morrinos es hablar de tradiciones, de lo importante que es el reconocimiento a la historia, como un motor y factor que forj\u00f3 el barrio y a su gente. Un barrio de clase, de proletariado, de mujeres y hombres pobres que en una b\u00fasqueda permanente del bienestar, crean relaciones humanas que duran hasta el d\u00eda de hoy y que ser\u00e1n cuentos eternos en conversaciones cargadas de an\u00e9cdotas, cada vez que las y los morrinos y morrinas se encuentren o aparezca la pluma ligera de otro Patricio Riveros Olavarr\u00eda. En la pretensi\u00f3n del reconocimiento de lo que somos como barrio, en el deporte, en lo social y cultural, en lo pol\u00edtico, se ha levantado una incipiente conciencia de cierta \u201cmorrinidad\u201d (P.Rivera, S.Martinez, 2011). Ahora bien, lo que nos ha forjado, lo que se ha constituido en nuestra identidad, est\u00e1 cargada de silencios y omisiones de situaciones complejas, que a veces, es mejor no se\u00f1alar, y que tiene que ver con c\u00f3mo los sujetos enfrentamos...","protected":false},"author":1,"featured_media":23070,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-6728","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-postcategory"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6728","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6728"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6728\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23070"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6728"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6728"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/museobarrioelmorro.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6728"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}