Freddy Vergara

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Cuando el barrio El Morro se extendía desde calle Bolívar, por todo Aníbal Pinto, hasta llegar a la piscina Alcalde Godoy, el deporte era la única forma de que los niños, niñas y jóvenes del barrio se entretuvieran y pasaran los calurosos días iquiqueños. 

En esos tiempos nació y creció Freddy Vergara, waterpolista y nadador de corazón, un excampeón que lo ganó todo a nivel nacional representando al Unión Morro. Criado en Bulnes con la costanera, a sus 83 años, sigue vigente como deportista y entrenador, con ganas de seguir agrandando el medallero y los palmares de su querido club. 

Cuenta que hace más de 70 años, en el barrio había canchas de tenis, cuatro canchas de fútbol, se practicaba mucho básquetbol, se jugaba harto a la pelota en la arena y claramente la natación y el waterpolo eran los deportes más practicados. Estos últimos, terminaron por apasionar al joven Freddy, que relata, entrenaban duro nadando contra la corriente en toda la extensión de playa Bellavista, “el patio de los morrinos”, como le gusta decirle. 

Asegura también que esta forma de prepararse para las competencias hizo a los albicelestes “imbatibles” frente a los demás clubes de Iquique, que no podían contra un a un equipo en el que dentro de sus filas, había jugadores que iban de la escuela a la playa, todos los días, desde niños, cateteados, además, por deportistas más viejos que los metían al mar si no sabían nadar. “El que no nada sabe nadar no es morrino”, les repetían. 

Pero Freddy Vergara, recuerda que toda esta vorágine de entrenamientos, juventud y éxitos deportivos, estuvo siempre marcada por la pobreza, con casas de calaminas que rodeaban las canchas, pero con una vida de barrio que no deja de añorar. Afirma que creció rodeado de buenos vecinos, unidos y dispuestos a apoyarse en tiempos difíciles. 

Dice que las familias por esos años eran numerosas y la suya no era la excepción. En total eran 12 hermanos Vergara -de los que quedan dos vivos-. Por lo tanto, en un contexto de precariedad económica generalizada, el espíritu vecinal del barrio comenta, era lo único que les permitía, a todos juntos, hacerle frente a la necesidad. 

“Todas las familias morrinas antes le tendían la mano a uno”, sostiene Freddy, quién, además, se emociona con el recuerdo de familias como los Bolados o los Pavéz, las que, expresa, tenían sus puertas abiertas y que, sin problemas estiraban lo que más podían la olla para invitar a comer a algún vecino que no tuviera. “Todos éramos amigos”.

Todo eso embarga de nostalgia al deportista senior del Morro, como también la remembranza de las pichangas que se jugaban en Bellavista, cuando esta, asegura, tenía tanta arena como Playa Brava; con los piqueros después de las clases en la Escuela N°3 y con el ejemplo de los más viejos del club, con el que sostiene, logró “muchas cosas”. 

Pero a Freddy se le pasa la nostalgia cuando se mete a la piscina para entrenar y prepararse para su próximo gran desafío: el sudamericano de natación en Lima, donde irá, cómo siempre lo ha hecho, defendiendo a sus 83 años los colores de su barrio.

Por ahora, el único deseo de este emblema deportivo en el centenario de su querido club, es que los más jóvenes que hoy forman parte de la Institución, sigan el ejemplo, como él lo hizo, de los más viejos, de nunca rendirse y siempre ir hacia adelante. Aunque cree que el bodyboard y el surf, terminaron por quedarse con varios cabros buenos para el agua, que estaban pintados para la natación o para jugar waterpolo, como lo hicieron sus padres, abuelos y bisabuelos.  

De todas formas, Freddy Vergara, es un nacido y criado en este histórico barrio, quien con tristeza asegura con mucha fuerza que los buenos tiempos en El Morro ya no van a volver. Dice que el adelanto mató la buena vida que tenían los vecinos, los que terminaron por encerrarse en sus casas. Aun así, no duda que va a morir en su barrio. “No es lo mismo que había acá antes, pero yo nací y voy a morir acá”, afirma orgulloso. 

 

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